por Mario Morales | Jul 23, 2025 | Blog, Opinión
Lo sucedido en el Capitolio el domingo ayuda a explicar el 38 % de favorabilidad de Petro en la encuesta Pulso País publicada el lunes, y viceversa. El presidente es más hábil comunicando que gobernando, como lo demostró con su discurso en el lugar y ante el auditorio que parecen inspirarlo, muy distinto del tono cansino y digresor de otras alocuciones. A diferencia de sus opositores, que siguieron una matriz ciega, Petro adaptó su discurso para responder al balbuciente e impreciso presidente del congreso, a veces sorprendido con lo que mal leía.
La apuesta presidencial fue una suerte de rendición de cuentas. De la mano de las cifras, incluyendo grises e inexactitudes, descolocó a la oposición a la hora de la réplica y la dejó ver, en las tres intervenciones, como repetitiva, beligerante y efectista para provocar al auditorio, pero sin controvertir al primer mandatario.
Petro acudió esta vez a la razón; sus adversarios, a la emoción y a la diatriba libreteada con visos de lenguaje de odio. El presidente le habló al país, por momentos con lenguaje especializado y con cargas de profundidad, al congreso allí presente y a los que han sido parlamentarios este siglo. Los voceros de la oposición hablaron a sus barras, exaltándolas, pero especialmente a sus jefes.
En la narrativa gubernamental, Petro quiso posar como víctima en el discurso y en el relato digital posterior, y le dejó a la oposición el rol antagonista, de ataques personalistas, de querer sacarse la espina, y allí volvieron a caer algunos periodistas, transformados en activistas, hasta el punto de construir un relato alarmista e irresponsable en torno a la seguridad de la representante Lina Garrido, que solo piensa en el Senado.
Fue el inicio formal de campaña en la que el gobierno está metido de cabeza, y de una oposición vacilante tratando al tiempo de salvar a Uribe Vélez, de ganar indulgencias particulares, o insuflar la descertificación del país en la lucha contra las drogas, el aire que le falta a Petro para mejorar en encuestas. Miren a Lula en Brasil. Lástima, eso sí, que aquí todo sea un asunto de discursos.
por Mario Morales | Jul 16, 2025 | Ética, Lib. expresión, Opinión
A este paso va tocar exigirle a algunas agencias, medios y redes sociales que, como en el caso de la publicidad política pagada, incluyan advertencia de que sus “noticias” están situadas en el contexto de la #CE o campaña electoral.
Y es que la fabricación de “hechos políticos” con segundas intenciones raya en la absurdidad, la ingenuidad, la insania o el desocupe. Baste citar el dislate ese de proponer al expresidente Uribe como fórmula vicepresidencial. Posible en el papel, pero inconstitucional en la práctica, y puesta a rodar más para presionar el fallo en el juicio que se le sigue o ambientar una salida si le es desfavorable.
O las notas repetidas en los puntos de expedición de pasaportes a base de vox pópuli, o voz ciudadana no calificada, para forzar el verosímil, como en el cuento de Gabo, de que “algo muy grave va a pasar en este pueblo”. Al día siguiente la fila siempre será más larga.
O el seguimiento a las demandas que “anuncia” la oposición todos los días contra alguna medida gubernamental, al estilo terco de la senadora Cabal, con tal de tener sus quince segundos para el improperio.
O el despliegue al forito virtual del Centro Democrático en la idea de reposicionar la seguridad (la del conflicto territorial) como el problema más importante, a pesar de que los contradiga la población incluso en las encuestas de sus aliados.
O la insistencia en polémicas adobados con chisme como las relaciones en el palacio de Nariño. Ida la Sarabia, ya le encontraron reemplazo en el elenco. ¡Y solo tiene 22 años! dicen salivando. Por cierto, ¿ya se olvidaron de Manta? ¿Insistirán en indisponer a las Fuerzas Armadas?
Mientras, nos quedamos en Babia en relación con hechos reales como las actuaciones de los tres últimos cancilleres con Thomas Greg and sons, los cómplices de Leyva y hasta con la apresurada, incompleta e inconsulta, pero necesaria nueva ley de encuestas de intención de voto.
Difícil que el ciudadano discierna entre esos dos mundos. Salvo que encuentre la marquilla esa de “ultraprocesado” o “alto en sesgos saturados”.
por Mario Morales | Abr 6, 2022 | Blog, Opinión
Una cosa es esa figura de Uribe cansado y envejecido al que, como dice su nueva mejor amiga, Íngrid Betancourt, todo el mundo rechaza, y otra el uribismo que, como doctrina, se niega a desaparecer a pesar del desencanto ciudadano y el temor que levanta, especialmente entre las nuevas generaciones.(Publica el Espectador)
El expresidente fue hábil en sembrar sus semillas y unas cayeron junto al camino y vinieron los santistas y se las llevaron; otras cayeron entre los pedregales del duquismo y como no tenían raíces, llegaron los retos y se quemaron; otras cayeron entre los espinos de los egos de sus seguidores, que solo lo utilizaron en proyectos propios y esas semillas terminaron por ahogarse.
Pero hubo otras semillas, que la parábola bíblica no menciona, que fueron sembradas en otros campos lejanos para que, si la siembra propia no daba fruto, como está sucediendo, se les pudiera manipular genéticamente y hacerlas pasar como distintas, así llevaran incorporado el ADN uribista.
Es el caso del autodenominado Fico Gutiérrez, que, como lo recordó Noticias Uno, no solo creció y se nutrió de la escuela uribista, especialmente de la de la seguridad democrática —cuando era bien vista—, sino que fue su agente propagador y adoctrinante, como lo prueban sus contratos y asesorías en México y Argentina en 2012 y 2013.
Otra cosa es que la sequía política de esas ideas y la falta de buen abono lo hubiesen obligado a tratarse transgénicamente, ocultando sus orígenes para llegar a la Alcaldía de Medellín, tal como lo quiere hacer creer ahora como candidato a la presidencia, negando la savia que corre desde sus raíces.
Cambia la estrategia de exhibir los blasones uribistas, ante la hambruna persistente, por la de parecer independiente. No contaba, eso sí, con que las ramas y los troncos afines a su ideología comenzaran a pregonar, utilizando todas las formas de lucha, que es hijo putativo y alumno y que así lo niegue es el que dice Uribe, aún sin decirlo, utilizando la metáfora de la metonimia. Solo que ahora, acudiendo a las poses y los discursos alambicados, con piel de oveja.
por Mario Morales | Mar 30, 2022 | Blog, Opinión
Era previsible. Se estrena el aspirante a la vicepresidencia Rodrigo Lara Sánchez con una perogrullada: esto no es Narnia. Aparte de obvio, ese decir es contradictorio con las promesas de Federico Gutiérrez, su fórmula presidencial, y del cacareo del presidente Duque, que los apoya y aspira al continuismo, tal vez con la intención oculta de que la vara de la historia que los mida sea lo más baja posible.
Pero, como dice la manida frase de quien, sin mover la aguja de la opinión pública con su nominación, ingenuamente aspira a hacer creer que esa candidatura se desplaza de la extrema a la centro-derecha, “las soluciones no salen de la nada”. Por eso es muy importante estar alertas al preconteo y escrutinio de la elección presidencial, toda vez que los riesgos vaticinados para las legislativas se mantienen. Con varios agravantes, como el de los sesgos de los jurados, especialmente el sesgo inconsciente que les hace creer, sin que se den cuenta y como ya pasó, que todo es posible, aun lo ilegal, con tal de “salvar la democracia, maestro”.
De todos, ese el sesgo más peligroso porque es instintivo, ciego y prejuicioso; lo alimenta la propaganda sucia que ya “brilla” con todas sus sombras en redes y servicios de mensajería; se nutre del lenguaje del odio y el de miedo, con el incremento de atentados sin sentido (como lo son todos, finalmente) en los que los “paganinis” son los más vulnerables, con el fin de reclutar o reentrenar autómatas que, como ya pasó con los falsos positivos, el plebiscito por la paz y las pasadas elecciones presidenciales, actúen con disciplina cuasi castrense.
Y en la lista hay otro sesgo peligroso, el de la resignación, el de creer que no hay nada que hacer porque “todo está arreglado”, porque “un voto no cambia nada”, porque “es mejor malo conocido que bueno por conocer” o que “todos son iguales”.
¡Pilas! No estamos en Narnia, así parezca que abundan las bestias míticas, que ciertos animales hablen, que los muertos voten o que los zombies estén de vuelta. Esa magia ya se acabó.
@marioemorales
por Mario Morales | Dic 9, 2021 | Blog, Legislación y regulación, Lib. expresión, Libertad de Prensa, Opinión
El solo hecho de haber incluido el orangután con penas a quienes critiquen a funcionarios públicos en el proyecto de ley anticorrupción, más allá de su aprobación, no solo es una amenaza tácita a medios, periodistas y ciudadanos que levantan la voz, sino la evidencia cruda del talante autoritario y antidemocrático de quienes, paradójicamente, están llamados a defender libertades civiles y derechos humanos. (Publica el Espectador)
No es la primera vez, dirán, que desde instancias de poder y el Congreso —que debiera ser lugar de representatividad de voces diversas y plurales— tratan de acallar, con marrullas, veedurías periodísticas y expresiones de los colombianos hoy potenciadas por canales digitales.
Expuesta la farsa de que los legisladores representaban a los que no tienen voz, ahora, cíclicamente, quieren aplastar sus manifestaciones en internet, la protesta callejera y hasta expresiones artísticas que irrumpen en el paisaje urbano para dejar ver descontento, criticar o simplemente para incomodar.
Más grave aún si, como se dice, miembros del Gobierno, partidos afines e incluso por lo menos una de las ías auparon, respaldaron y empujaron semejante estropicio. Uno más en el oprobioso legado con el que escupen en la cara a electores y a quienes aún creen en el cada vez más oscuro sistema político colombiano.
Suma a la desidia legislativa en pandemia el absurdo respaldo a actividades ilegítimas de ministros y colegas, como en el caso de la, increíblemente, presidenta de la Cámara, Jennifer Arias. También, la tomadura de pelo en proyectos de mínima decencia, como la disminución de la vagancia pomposamente llamada receso legislativo, otra de las insultantes prebendas de los mal llamados padres de la patria en tiempos de orfandad, dolor y miseria.
Razones suficientes para pensar en un remezón casi total, aunque excepciones haya. La obvia idea de un simple voto para un gran cambio no tiene buenos augurios si las nuevas generaciones miran estos escándalos con la misma abulia con que asumieron el reto de los Consejos Locales de Juventud. La mala hierba hay que combatirla desde la raíz.
por Mario Morales | Dic 1, 2021 | Blog, Com. Política, Opinión
Vamos a necesitar, siguiendo la saga macondiana, el remedio de Melquíades para combatir esta pandemia de olvido frente a tanta incertidumbre, pero sobre todo de su habilidad para descifrar los lenguajes y tonos con que se construyen los confusos pergaminos propagandísticos en estas latitudes. (Publica El Espectador)
No solo por la proverbial mitomanía de quienes usan la palabra sino por su aura críptica, para entender cuándo lo que dicen es textual y cuándo hacen gala del sarcasmo, para que cada quien asuma según su leal saber y entender.
Como en el caso de António Guterres, el entusiasta secretario general de la ONU, que, en vez de evaluar el proceso de paz, parecía indicar, con aire de procurador, lo que la comunidad internacional espera de manera tangible, tras la ingente inversión monetaria, diplomática y actitudinal, frente al magro 30 % en resultados por culpa de un Gobierno doble faz que vende una versión internacional con fes de errores continuas y construye una realidad doméstica bien distinta.
Necesitaríamos que el viejo gitano otra vez volviera de la muerte para descifrar o desenmascarar al mismo presidente, que montó una narrativa contradictoria y acomodada que amenaza con ser intraducible o ininteligible.
O para entender a De la Calle cuando ironiza diciendo que Duque por fin vio la luz del proceso e ingresó al sí, a pesar de que siga eclipsado en la mitad del socavón a medianoche.
O para entender las indirectas de la senadora Cabal frente al sinuoso método de encuestas de su partido, arguyendo que habría que acudir a lo que dicen sus seguidores, suponiendo que los tenga, quienes se fueron lanza en ristre contra las formas y el resultado.
O para desentrañar el retorcido discurso del mismo Uribe, que inauguró oficialmente la temporada de fake news, exageraciones y posverdad, declarando como inspirador e ideólogo del chavismo a Gustavo Petro. A ese paso, pronto lo será del castrismo y hasta del leninismo.
Ingenio parece haber, pero escasean traductores probos para saber si frente a la oleada de sarcasmos y dobles sentidos debemos emberracarnos o comenzar a celebrar.