por Mario Morales | Feb 15, 2014 | Uncategorized
Mantener en secreto la información sobre la programación era la estrategia que usaban para emitir sus productos a la hora y día que quisieran, para así sorprender al enfrentado de turno.
Publica El Tiempo.
Pero eso cambió hace un mes, cuando la Comisión Nacional de Televisión (CNTV) les exigió anunciar sus respectivas parrillas de programación con ocho días de anticipación.
Antes «funcionaba como una estrategia para dar primero el golpe, y el factor sorpresa buscaba ganar ese pulso en la competencia», dice Gabriel Reyes, presidente del Canal RCN.
Lo curioso es que, según él, esta estrategia solo funcionó, en la cadena que preside, durante los primeros cuatro o cinco años de haber comenzado la privatización. Y afirma que desde hace dos años para acá, exactamente con el lanzamiento de ‘Los Reyes’ (2005), el canal cambió de estrategia y empezó a anunciar, sin ningún recelo, el día y fecha de los lanzamientos que tuvieran. Es decir, que no tuvo que ver la norma de la CNTV.
«Antes, efectivamente, era un secreto y solo se anunciaba con dos o tres días de anticipación la fecha y día de emisión del programa. Después se vio que el efecto era mucho más positivo si con 15 ó 20 días se anunciaba en detalle el día y la hora, y eso ha funcionado bien», dice Reyes.
¿Sin estrategias?
Lo que suena curioso es que de las telenovelas que ha lanzado el Canal RCN de dos años para acá (‘Lorena’, ‘El pasado no perdona’, ‘Juegos prohibidos’, ‘Merlina’, ‘La hija del mariachi’ y ‘Los tacones de Eva’), no se conoció -ni siquiera los periodistas- la hora y fecha de sus estrenos con más de cuatro días de antelación.
Inclusive, en las promociones lo que decían era: «Espérela muy pronto por RCN». Y, cuando faltaban unos dos días para el estreno, anunciaban el día que se podía ver, pero no la hora. Y cambiaban la promoción: «Espérela este lunes, después de tal programa».
Solo con ‘Marido a sueldo’ -telenovela que estrenaron el pasado lunes 9 de abril, a las 8 p.m- se supo, con ocho días de antelación, el día y la hora exacta de su estreno. Lo que podría verse como un cambio de estrategia por la norma de la CNTV.
Por su parte, Camilo Durán, asesor de presidencia del Canal Caracol, admite que la decisión de informar las fechas exactas de sus lanzamientos obedece a la reglamentación de la Comisión. «Esa es la consecuencia. Antes teníamos la libertad absoluta de hacer con nuestras parrillas lo que quisiéramos, pero esta norma nos obliga a anunciar con ocho días de anticipación la programación.
«De ahí que el lanzamiento de ‘Nadie es eterno’ -telenovela que estrenaron el mismo día y a la misma hora de la de RCN- se haya anunciado con tanto tiempo de anticipación.
«Con esta medida de la Comisión el que sale ganando es el público -añade Durán-. Nosotros estamos sujetos a que sean ellos los que elijan. Con la campaña de expectativa que les genera cada canal, deciden si se quedan con el uno o con el otro».
En total desacuerdo
Y aunque el presidente del Canal RCN asegure que la medida de anunciar horas y fechas exactas de sus lanzamientos no obedece a la reglamentación de la CNTV, afirma que está en completo desacuerdo con la norma.
«Creo que es una restricción a un principio de libertad de programación. Inclusive, estamos evaluando desde el punto de vista legal el tema, porque definitivamente esto amarra cualquier estrategia de programación y cualquier reacción del canal. «Eso es una cosa sacada de la manga. No obedece a una investigación», concluye Reyes.
LUZ ADRIANA VELASCO
por Mario Morales | Feb 15, 2014 | Uncategorized
Un artículo de opinión del diario La Nación de Argentina destaca que lamentablemente la cultura latinoamericana no se expande sobre la región como debería, salvo la comunicación de masas. Para revertir esta situación, propone un canal latino, a cargo de una sociedad civil sin fines de lucro ni políticos, que promueva contenidos en español y portugués, los dos idiomas más importantes de la región, obviamente ambos subtitulados. De esta forma sería posible un intercambio de información entre países vecinos, a cargo de un canal objetivo, plural y democrático, que respete las diversas opiniones. Información publicada por el diario La Nación (Argentina).
Hay una canción brasileña que dice: «Brasil no conoce a Brasil».
Ese verso de Acuarelas de Brasil , de los compositores Mauricio Tapajós y Aldir Blanc, se volvió un lugar común. Prendió. Y reaparece cada vez que alguien quiere puntualizar el hecho de que los brasileños conocen poco su propia tierra. Un verso similar podría ser adecuado para todos los latinoamericanos: América latina no conoce a América latina.
Si exceptuamos a los ídolos del fútbol, a una que otra estrella pop -a la que el showbiz prácticamente despoja de su característica latinoamericana- y a algún dirigente político destacado, ¿cuántos latinoamericanos son profetas en su tierra? Esto es: ¿cuántos tienen prestigio en todo el continente latinoamericano? ¿Pueden los argentinos, mexicanos, colombianos y venezolanos decir que conocen realmente la cultura de sus países vecinos? ¿Qué saben de la historia, la literatura, la música, la danza, el teatro, el cine y la gastronomía de sus hermanos?
Gabriel García Márquez está entre las poquísimas excepciones. Es reconocido tanto de este como del otro lado del Atlántico. Ganó un Nobel. Se hizo popular: es un best-seller. Pablo Neruda obtuvo una notoriedad similar, en parte gracias al cine y a la televisión. Pero ¿cuántos colombianos oyeron hablar de Jorge Luís Borges? No es necesario hacer una investigación minuciosa para descubrir que poquísimos peruanos, ecuatorianos y guatemaltecos oyeron hablar alguna vez de uno de los más grandes escritores de la Argentina de todos los tiempos.
En América latina, fuera de los circuitos académicos, periodísticos y literarios, ¿cuántos leyeron a Octavio Paz, a Gabriela Mistral, a Mario Benedetti, a Augusto Roa Bastos, a Julio Cortázar? Indudablemente, pocos.
La gran mayoría conoce el México de las telenovelas, el Chile de Portillo, el Uruguay soleado de Punta del Este y la Argentina del tango y los bifes de chorizo de Buenos Aires. No hay nada malo en que los latinos conozcan la llamada cultura de masas o los puntos turísticos destacados de sus vecinos, pero, ¿la cultura de masas es, efectivamente, un buen espejo de la verdadera cara de América latina? ¿No se trata de una forma limitada de acceso a la cultura de los demás herederos de la colonización ibérica?
Los medios de comunicación de masa, en toda América latina, se han dedicado a difundir la cultura de masas, con raras excepciones.
Cumplen con su papel y, generalmente, lo hacen muy bien. Pero queda un espacio vacío, el espacio de las otras formas de cultura, como la cultura popular y la cultura erudita.
¿Dónde y de qué manera se han manifestado estos espacios fuera de sus países de origen?
Es muy probable que en todos los países latinoamericanos ni siquiera la élite ilustrada conozca la cultura que se forja en América latina. ¿Qué decir de la población analfabeta, semianalfabeta o analfabeta funcional? ¿Qué decir de los artistas que no ven a sus vecinos en la TV, en las películas, en la radio, en los diarios?
Existen esfuerzos. Gobiernos, ONG y organizaciones internacionales promueven, siempre que les es posible, encuentros de cultura: ferias, seminarios, festivales de cine, mesas redondas, espectáculos.
Se trata de acciones loables, necesarias, imprescindibles, pero particulares. No dan cuenta de la infinidad de manifestaciones culturales de este subcontinente. No tienen el poder y la fuerza de los medios de comunicación de masas. Los pasos de aproximación siguen siendo tímidos y avanzan lentamente. Y América latina sigue sin conocer a América latina.
En ese contexto se manifiesta la necesidad de un canal de televisión exclusivo para América latina. De manera ideal, debería ser una iniciativa de la sociedad civil, sin fines de lucro ni políticos, que promoviera contenidos en portugués y español, los dos idiomas más importantes de la región (subtitulados ambos). Eso contribuiría, sin dudas, al acercamiento de las dos lenguas hermanas.
Un canal latinoamericano, originada por la sociedad civil, tendría el mérito de trabajar con una comunicación de doble mano, esto es, de posibilitar realmente el intercambio de informaciones y comunicaciones entre países vecinos y ser objetivo, plural y democrático, respetando las opiniones y las diversidades de todos los países.
El camino para la integración regional debe pasar por el descubrimiento -hecho con genuino interés- de la realidad de los países vecinos. La poca distancia física entre ellos puede ocultar un abismo cultural aparente que hace que Bolivia parezca más distante de Ecuador que ambos de los países europeos o norteamericanos, con los que estamos más familiarizados por la interacción con los contenidos mediáticos. Se puede salvar esa deficiencia simplemente por medio del estímulo de lo que, convencionalmente, se ha llamado «diversidad creadora», la suma de realidades culturales a veces distintas, pero que se suman para contribuir con el engrandecimiento humano.
Evidentemente, América latina está lejos de formar un continente integrado. Sin embargo, sólo cuando se logre incorporar la idea de que es posible agregar valor basado en la diferencia que distingue a unos de otros, se podrá hablar de una América latina única. Hasta entonces, la comunicación de masa y en particular la televisión, como ocurrió en América latina, constituye el medio más efectivo para la integración real de la «nación latinoamericana».
por Mario Morales | Feb 15, 2014 | Uncategorized
Nadie quiere reforma de la Ministra a la TV
Publica El Tiempo
La ministra de Comunicaciones, María del Rosario Guerra, propone quitarle poder a la Comisión de TV, pero no hay acogida en el sector. La televisión cerrada y los canales nacionales y regionales consideran ‘inconveniente’ la propuesta. Hay respaldo a la figura de la Comisión de TV, pero piden replantear la función de sus miembros.
En sus 11 años de vida, la Comisión Nacional de Televisión (Cntv) no ha dejado de recibir críticas. Encargada de definir políticas de televisión, adjudicar licencias y vigilar contenidos, ha sido tildada por críticos hasta de inútil.
Y ahora, cuando la Ministra de Comunicaciones, María del Rosario Guerra, le ha metido la ficha a cortarle los poderes (quedándose con el control de la TV por suscripción y con los recursos del Fondo para el Desarrollo, con más de 60 mil millones de pesos), parece que nadie quiere ‘jalarle’ al proyecto de reforma que radicó en el Congreso.
Ni la TV por suscripción ni la nacional (Caracol y RCN), ni la regional creen conveniente la propuesta (ver recuadros). Coinciden en que la TV no debe perder la independencia de los gobiernos de turno.
Jorge Yarce, experto en TV, no está de acuerdo con esa postura. Opina que la Cntv «nunca ha sido independiente» y que en su composición misma «nunca ha representado a la comunidad». Considera que se necesita una reforma más profunda y que se equivocan «quienes piensen que la Cntv está bendecida ‘sacrosantamente’ por la Constitución».
Por su parte, Ómar Rincón, conocido crítico de televisión, estima que el proyecto de la Ministra «no soluciona los problemas fundamentales». Para él, no tiene sentido que la Comisión pierda control sobre la TV cerrada. «La Cntv lo que se debe es actualizar (…) se debe discutir como debe ir la industria en este contexto de convergencia».
De hecho, en un documento donde Fescol recoge opiniones de comisionados, ex comisionados, representantes del sector y académicos, la mayoría coincide en que la Cntv debe evolucionar según el avance de las telecomunicaciones y, específicamente, al de la convergencia (la posibilidad de que empresas ofrezcan paquetes de telefonía, Internet y televisión). La pregunta, y el debate es cómo.
Además, por falta de tiempo, lo más seguro es que la discusión definitiva de la iniciativa quede para el próximo año.
Por el momento, al proyecto ni siquiera se le ha asignado un ponente en el Senado. Según el senador Carlos Ferro, del partido de la ‘U’, en la Comisión Sexta no existe ambiente para menguar la autonomía de la Cntv. «No nos gusta que los recursos los maneje el Ministerio», dijo.
ANDRÉS GÓMEZ OSORIO
REDACTOR DE EL TIEMPO
‘Es inconveniente’: CARACOL Y RCN
Caracol Televisión y el Canal RCN consideran «injusto» el aparte del artículo 7 del proyecto de ley, que permitiría a Señal Colombia comercializar el 30 por ciento de su programación. Según Gabriel Reyes, presidente de RCN, ellos dan el 1,5 por ciento de su facturación bruta anual al Fondo de Televisión con el que se financian los canales del Estado. «La televisión pública quedaría con tres ingresos: los estatales, los que nosotros aportamos y, ahora, con parte de la torta publicitaria (…) Nos parece injusto y contraproducente».
Jorge Martínez, representante de Caracol, opina que el proyecto es «inconveniente para el servicio, para el mercado y para los televidentes». Añade que no tiene sentido separar a la TV abierta de la cerrada: «Cuando crearon un ente autónomo para regular la televisión, lo hicieron pensando en el concepto completo», dijo.
Les preocupa independencia económica
Para los ocho canales regionales, el tema que más preocupa de la propuesta de reforma a la televisión es el que la Cntv pierda los recursos del Fondo para el Desarrollo y pasen a manos del Ministerio. Consideran que, de esta manera, se deja sin independencia la financiación de la televisión pública, pues el desembolso de los dineros del Fondo entraría a depender del Ministerio de Hacienda. Además creen que el proyecto no es claro en cuanto a la destinación de los recursos. En un documento de Fescol (que hace un balance a los 11 años de vida de la Comisión de TV), Ana Cristina Navarro, gerente de Teleantioquia, afirma que a los gobiernos les interesa «fundamentalmente» la plata que maneja la Cntv. «Si no manejara presupuesto, el gobierno no estaría tan interesado en acabarla», dice.
Reduce valor de licencias de TV cerrada
La propuesta del Ministerio incluye la redefinición del concepto de televisión en el país y establece que la TV por suscripción se defina ahora como un servicio de valor agregado. En la práctica, eso disminuye el valor de sus licencias y permite que otros (como ETB y Telefónica) entren al negocio de la TV cerrada pagando mucho menos de lo que ellos cancelaron por la adjudicación.
Según Carlos Mario Porras, representante de Cablecentro, el gremio ya envió una carta a la ministra María del Rosario Guerra, a través de la Asociación de Televisión Paga de Colombia (donde están también operadores como TV Cable, Superview, Direct TV, Cableunión y EPM). Allí exponen que la reforma «no les parece conveniente».
Tres respuestas del Ministerio a las críticas del sector
El viceministro de comunicaciones, Daniel Medina, responde a los reparos que hace el sector al proyecto de ley.
A los canales privados. Sobre la posibilidad de que Señal Colombia comercialice el 30 por ciento de su parrilla: «La TV pública, en el mundo, se financia por pauta. En Italia se puede comercial el 45 por ciento de la parrilla, en España el 70, en Chile el 100. Además, el proyecto limita el tipo de pauta al objetivo cultural del canal.
A los canales regionales. Sobre los recursos que pasarían de la Comisión de TV al Ministerio: «Los recursos actuales no son suficientes para garantizar la cobertura de la TV pública. El modelo actual no garantiza la expansión de la red. Lo que se busca es que trasladando esos recursos al Fondo de Comunicaciones del Ministerio se fortalezca la inversión».
A la televisión cerrada. Sobre la disminución en el costo de las licencias, porque ahora serían un servicio de valor agregado. «El cambio es transicional, porque igual se va a dar. A partir del 2011, con el TLC, las licencias van a tener un costo muy bajo, pues no va a haber límite en el número de adjudicaciones».
por | Sep 25, 2013 | Uncategorized
En una extensa nota publicada en Poder y Sociedad (Argentina) Julio Villalonga afirma: «El presidente Néstor Kirchner enfrenta ahora un desafío no menor en su primer mandato: el de romper la lógica de la presión permanente que caracteriza al Grupo Clarín. Y que puede amenazar el libre juego de las instituciones democráticas si no hay quien reaccione
por | Sep 25, 2013 | Uncategorized
Defensora del lector de El Tiempo
COLUMNA DEFENSORA
(Noviembre 7 de 2004)
Verdadera o falsa, una noticia espectacular pasó casi inadvertida. Una ‘breve’ de la sección económica del periódico del 15 de octubre anunciaba que en dos años de ‘caravanas turísticas’ (protección militar de las rutas) se realizaron «193 millones de viajes de personas y cerca de 50 millones de viajes de vehículos por las carreteras colombianas». En el exterior, en cambio, se asombraron tanto que varios medios reprodujeron la nota. Cuatro días antes, el 11 de octubre, los lectores de EL TIEMPO tampoco repararon en un artículo sobre una encuesta, según la cual «el 94 por ciento de los colombianos viaja solo una vez al año… buscando sol y playa».
En otras palabras, se podía concluir que 42 millones de nacionales (el 94 por ciento de 45 millones de habitantes que somos*) visitaron las playas. Ese panorama estadístico tenía que ser, evidentemente, el milagro de desarrollo más impresionante de país alguno en el mundo.
Una experta en la materia me escribió para protestar porque «ni las naciones más ricas tienen una estadística así», y razonaba a través de interrogantes: «Falta lo fundamental: ¿cuántos tienen el privilegio de viajar? ¿Cuántos tienen vacaciones? ¿Puede uno tragar entero y desinformar tanto?». Averigüé y encontré que una misma periodista había escrito las publicaciones en cuestión. Ella me dijo que la ‘breve’ sobre las caravanas surgió de una rueda de prensa con el Ministro de Comercio, el director de Turismo y el Comandante de la Policía de Carreteras para entregar los resultados de la reactivación de los viajes terrestres. Y que el informe del 11 de octubre tuvo su origen en un seminario, en el que se reveló un estudio sobre el tema, adelantado por el Dane y la Dirección de Turismo (Ditur). Así que teníamos dos informaciones y sendas fuentes oficiales.
Decidí indagar por mi propia cuenta. Primero, busqué en la web de la Ditur cifras sobre las caravanas y encontré que estaban los datos que salieron en el diario y que, además, había otros que parecían igualmente absurdos que los que encabezan esta columna. «33,5 millones de personas se movilizaron en el 2002, mientras que en el 2003 se movilizaron 80,4 millones…», decía la página. Llamé, entonces, al director de Turismo, Gustavo Toro. Él me explicó que los números se obtuvieron mediante conteos realizados en los peajes. Le pregunté si cada vez que un carro atravesaba uno de esos puntos lo contabilizaban. Asintió y añadió que también calculaban un promedio de cuatro pasajeros por coche. Ejemplo: de Bogotá a Girardot hay tres peajes. Al final del recorrido, un auto que sale de la capital ha quedado registrado en las estadísticas de la Ditur como si fueran tres vehículos y doce pasajeros. Ante mis dudas, el doctor Toro contestó que aunque las cantidades no fueran reales, lo importante era la tendencia positiva y el crecimiento anual.
En segundo término, revisé el comunicado sobre la encuesta, que la redactora todavía conservaba, y lo comparé con la web de la oficina de Turismo para determinar si había una mala interpretación. En ambos documentos estaban las afirmaciones del artículo; en conclusión, la periodista no inventó nada. Se limitó, sí, a transcribir lo que sus fuentes sostuvieron. Y el misterioso 94 por ciento de viajeros colombianos ¿de dónde salió? Cuando le pregunté, por curiosidad, el director de Turismo me remitió al Dane. Tras una consulta, vi que dicho porcentaje no existe en el análisis original. Confieso que este hallazgo me sorprendió tanto como el de las caravanas. Leí que el estudio se centró en la población urbana y que «el 20 por ciento (de esa población), que asciende a 6 millones 145 mil personas, realizó uno o más viajes entre agosto de 2002 y julio de 2003», cifra que incluye un año completo y todos los sistemas de transporte. Nos aproximamos, por fin, a la verdad. Hay, pues, una astronómica distancia entre la versión de la Dirección de Turismo y la del Dane.
Una mirada a territorio extranjero basta para entender la magnitud de los errores. Francia, líder en recepción de viajeros, registró 75 millones de turistas en 2003. Estados Unidos, tercero en el mundo, tuvo 40,4 millones. ¿Cómo es posible que un funcionario serio sostenga que únicamente en las caravanas del año pasado se movilizaron 80,4 millones de personas? De otro lado, ¿por qué los medios publican informaciones descabelladas sin chistar? La reactivación del turismo es importante para demostrar que el programa presidencial de seguridad democrática tiene éxito. Es probable que ahí radique la necesidad de exhibir grandes cifras, bajo la creencia de que «la gente tiene un umbral limitado de percepción numérica que depende de su capacidad de abstracción», como reflexionó un conocido sicólogo de masas que llamé. Pero nadie puede desafiar la sensatez. Por lo demás, la propaganda política no es noticia. Es solo eso: propaganda. Y los reporteros deben ser conscientes de ello, para no dejarse utilizar.
* Población proyectada a junio 30 de 2004. Fuente: Dane, estadísticas audiorrespuesta.
deflector@eltiempo.com.co
por | Sep 25, 2013 | Blog, Uncategorized
No provenimos del mono. Seríamos divertidos. A pesar de lo que digan los científicos el origen del carácter del ser humano colombiano habría que buscarlo en la misma fuente donde estudian las células madre de la pulga o del elefante.
Gracias a esos análisis se sabe, por ejemplo, que la pulga es uno de los animales más fáciles de amaestrar, no obstante que puede saltar varias decenas de veces su propio tamaño. Basta con introducirla en un recipiente de cristal con una tapa del mismo material a una altura que no supere los tres o cuatro centímetros. El insecto intentará saltar más alto golpeándose repetidamente con la tapa. Al cabo de unos minutos si bien no cesará de saltar, no volverá a tocar la tapa y aún después de libre no superará ese límite condicionado.
Otros estudios señalan que la forma más fácil de domar un elefante es, cuando es muy pequeño, atarle una de sus patas traseras a un árbol de sus mismas dimensiones. Durante varios días el elefantito intentará soltarse, pero luego se rendirá definitivamente hasta el punto que ya adulto, cada vez que sea amarrado a un árbol, inclusive pequeño, ni siquiera intentará halar de la cuerda.
Así somos. ¿No que queríamos una patria digna? ¿No que teníamos un sueño grande?. Nos contentamos con muy poco. Ya no miramos hacia otro frente que no sea el de batalla. Ni siquiera aspiramos a una paz verdadera, construida a base de justicia y libertad. Firmaríamos sin dudar cualquier armisticio que tenga cara de cese al fuego. Ya no soñamos con un nuevo país, con una nación deliberante y participativa. Nos hemos consolado con reformitas.
Paulatinamente hemos dilapidado las conquistas que un día nos hicieron creer un país naciente. Hasta nos creemos los más felices del planeta junto con los habitantes de Bangladesh Nos quedó grande el futuro. Tenemos aspiraciones de pulga y voluntad de elefante. Era obvio, llevamos décadas golpeándonos contra las mismas tapas, y como José Arcadio Buendía, el primero de la dinastía, estamos condenados a vivir amarrados al mismo árbol de siempre.