por Mario Morales | Mar 16, 2016 | Blog, Opinión
Por: Mario Morales
Nadie puede negar que somos fértiles. Así a veces nuestro hábitat sea más propicio para las malas hierbas y ciertas especies condenadas del planeta que se pasaron a vivir aquí y que, como los virus, aprendieron a mimetizarse y adaptarse para reaparecer florecientes, como si nada, ofreciendo el mismo paisaje contradictorio de siempre.
Sin romperse el círculo vicioso en el que andan los diálogos con la guerrilla (acaso sea cierto que cerrar un acuerdo es siempre más difícil que iniciarlo), habían quedado temporalmente encubiertos la presencia y el poder paramilitares detrás del mote distractor de las bacrim. Pero los asesinatos selectivos de estos primeros tres meses, así como la persecución a defensores de derechos humanos, el desplazamiento y el miedo visceral a los armados ilegales en ciertas zonas rojas, han reaparecido para recordarnos que esa serpiente sigue ahí, viva aunque con ligero cambio de piel.
Como sigue viva la del narcotráfico con la duplicación de cultivos de coca, no tanto por disminución de las fumigaciones como por falta de oportunidades para el país rural, expresadas en otra constante nacional, la de la desigualdad que entrega ese terrible deshonor de ser la segunda nación como mayor inequidad del área, detrás de Honduras. Ahí están juntos el fósforo y el combustible de las otras violencias que esperan agazapadas…
También reverdecen, aunque con otra apariencia, la mala imagen crediticia en el exterior, las veleidosas relaciones internacionales que solo respetamos si nos favorecen, la tiranía con aires mafiosos del intocable transporte público (en concubinato clientelista con el poder nacional y local) y claro, el pesimismo reciclado por ser testigos de la capacidad de adaptación de nuestros males que no sólo se multiplican, sino que siempre terminan mordiéndose la cola. Y, qué ironía, renaciendo…
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Moraleja: Si hubiere paz y si hubiere premio, ¿acaso el candidato no sería Enrique Santos, convertido en bombero voluntario y componedor de entuertos?
por Mario Morales | Mar 11, 2016 | Blog, Opinión
Por: Mario Morales
A este paso todos vamos a resultar teniendo la culpa de la crisis energética y del apagón, si es que llega, menos el Gobierno, que es evidentemente corresponsable de la inveterada concepción bananera que tenemos sobre nuestro futuro. (Publica El Espectador)
Corresponsable es el presidente Santos en lo macro como las cuatro últimas administraciones que han tratado el problema con la misma negligencia y el mismo desgreño que el de las cárceles, el microtráfico, los huecos y la inseguridad ciudadana, para no extender la lista.
Esa (falta de) planeación de corte liliputiense hace que nos enfrentemos, cada tanto, como un remolino con la misma piedra.
Pero tan folclórico es el manejo como la solución. Sacar al ministro parece solucionar otros problemas menos el de la crisis de energía. El primero, el de la imagen del presidente, que solo hasta el lunes se asomó por las generadoras de energía, para cañar que estaba al frente de la situación. Y el segundo, para resolver la salida del mentado ministro luego de la investigación que le acaba de abrir la Procuraduría. De dos males, el menor.
¿Y qué va a hacer la ministra encargada en medio del desconocimiento y el caos? Buscar responsables, que seremos todos si no ahorramos el cinco, diez ó 30% que se necesite para tapar con babas toda esta improvisación.
Ahora, que si el saliente ministro de Minas es responsable, que vayan alistando la carta el minhacienda por no meterle la mano, así sea con la retardada reforma tributaria, a la crisis económica. Y Lucho Garzón por la falta de efectividad ante el desempleo. Y la ministra Holguín por la resurrección de la crisis con Nicaragua. Y al mintransporte por la debacle de los avalúos. Y el ministro Cristo por el descontrolado avispero político…
Igual, quienes los reemplacen nos harán levantar el dedo acusador contra nosotros mismos… Como si no supiéramos que responsables somos todos cada vez que reelegimos a esta clase política, a la que hace tiempo se le fueron las luces.
por Mario Morales | Mar 2, 2016 | Blog, Com. Política, Opinión
Por Mario Morales
Desafortunada, por decir lo menos, fue la salida del MinVivienda para explicar el incremento de desempleo, poniendo, como ya es costumbre, el espejo retrovisor marca Petro. (Publica El Espectador)
Mientras economistas serios buscan las causas reales en la inflación, precio del dólar o fenómeno del niño, esa declaración oportunista de Henao muestra dos fenómenos muy en boga: Abortar toda competencia para las presidenciales de 2018 y buscar, como prescribe el canon de la propaganda política, un enemigo único.
Esa estrategia desde los tiempos del nacionalsocialismo, y retomada por el ya añorado Umberto Eco, acude a la simplificación mediante la individualización de aquello que se quiere presentar, desfigurado, como una amenaza latente, como un peligro del que nos tiene que librar un héroe o un líder.
Pues bien, sin a quien atacar, pues nadie se ha lanzado al agua, los miembros de Cambio Radical, apoyados por el alcalde Peñalosa -que bien endeudado se debe sentir con ellos-, se han encargado de resucitar a Petro para volver a lapidarlo.
Pero no son los únicos que andan escasos de contraparte. La ultraderecha percibe con pavor cómo se les deshace la guerrilla entre las manos, no obstante exabruptos como el de Conejo, Guajira, y no tienen más remedio que replicar como loros sin convicción el relato de un tal presidente Santos traidor. Si el gobierno no revira y Maduro sigue como va, se van a quedar hablando solos…
Lo mismo pasa con Donald Trump, empecinado en construir, a punta de miedo y zozobras, un adversario temible que le sirva como trampolín para proyectarse como salvador. Su narrativa ha funcionado en el subconsciente estadounidense y todavía tiene mucho que decir.
Más que a la polarización, esas tendencias de frenar rivales y fabricar enemigos están llevando al país a la sectarización fragmentada, que se profundizará si se firma la paz, pues sin guerrilla a quien echarle la culpa de todo, cualquiera puede llegar a ser cabeza de turco.
por Mario Morales | Feb 26, 2016 | Blog, Com. Política, Opinión
Por: Mario Morales
Dice el Gobierno que no hay crisis económica, y sí que la hay con riesgo de efecto dominó, y que hay crisis en la mesa de La Habana y no parece.Para hablar de los nubarrones económicos utiliza un tonito dulzarrón y recorta, como quien no quiere la cosa, $6 billones del presupuesto, prometiendo lo que no va a cumplir, que no habrá masacre laboral ni afectación de lo social. (Por Mario Morales)
Pues la tal crisis ya se siente en los bolsillos del ciudadano, en las plazas de mercado, en los supermercados y en los salarios de los pobres empleados que no han visto aumento este año a pesar de la inflación y la escalada alcista.
En cambio para referirse a La Habana el presidente habla durito para hacer creer que tiene la sartén por el mango aunque todos sepan que no es así, sobre todo ahora que falta un mes para cumplir el tan mentado plazo que el Gobierno utilizó para meter presión, pero que ahora se le devuelve como un bumerán.
El Gobierno habla de cuatro temas cruciales faltantes, amén de los 42 pendientes que recuerda la insurgencia, que no se pueden despachar así, tan alegremente y en tan corto plazo, sin mirar todos los alcances y entrever todas las implicaciones como acaba de pasar en La Guajira con la pedagogía de la guerrilla a sus tropas.
Mientras tanto el Gobierno comenzó flojo su labor comunicativa a favor del plebiscito; critica las conversaciones polarizadas de los medios, pero se contradice cazando peleas o ripostando a los opositores.
Parece más preocupado por las etiquetas y los poderes milagrosos de las redes sociales para su “conversación más grande del mundo”, que por diseñar una estrategia que le permita, como con el storytelling, construir relatos duraderos e historias convincentes.
Por eso, se percibe más como politiquería tanto su eventual nuevo gabinete como la alianza por la paz de los partidos que le apuestan, sin sonrojarse y en medios de peleas intestinas, tanto a formar parte de este Gobierno como del próximo. Aprendieron la lección.
por Mario Morales | Feb 17, 2016 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
No va a ser suficiente con la firma de la paz con las Farc, ni con el plebiscito que la refrende, ni con el remezón ministerial del gobierno Santos.Esta nación resquebrajada no aguanta más pañitos de agua tibia. Lo que vive el país más que descorazonador es suma de síntomas de una institucionalidad enferma que requiere cambios profundos.
En dos semanas se derrumbó la confianza en entidades llamadas a suscitar mínimos de credibilidad en medio de la inequidad e injusticia que nos carcome.
Luego del escándalo en la Defensoría del Pueblo se reaviva el que tiene atribulada a la Policía Nacional con la investigación que abrió la Procuraduría por tres presuntos cargos contra su director. Se suman a los 12 en los que trabaja la Fiscalía y a la no menos escandalosa renuncia del viceministro del Interior en medio de señalamientos sobre participación de policías y congresistas en la comunidad del anillo. Y a la llamada a calificar servicios de otro oficial por presuntos nexos con armados ilegales.
Pero hay más. Tuvo que venir el Consejo de Estado a suspender una medida irracional como la tabla de avalúos de vehículos. Increíble que en vez de hundirla, funcionarios expertos del sector se empecinaron en su defensa.
Y más. Se supo que en la alcantarilla de Soacha donde murió este año un menor ya había muerto otro hace dos años, como sabemos que mueren todos los años niños indígenas por física hambre, en un país donde se desperdicia millón y medio de toneladas de alimentos al año y el 40% de sus habitantes tiene problemas de nutrición.
Y más. Se dice que el 17% de los licores consumidos está adulterado y que hay por lo menos 270 medicamentos milagrosos, alterados y sin licencia circulando por ahí. Un país que comercia con la muerte.
Y que convive con absurdos como ese de que en el descalabro de Reficar no tuvo nada que ver el Gobierno, ni empresas petroleras, ni interventores ni contratistas. Entonces, ¿quién?
…Y después dicen que no necesitamos reformularnos como país y como sociedad.
por Mario Morales | Feb 10, 2016 | Blog, Com. Política, Opinión
Por Mario Morales
Se puede entender que las Farc insistan en la constituyente que refrende lo que se pacte en La Habana como una línea argumental potente para poner en tensión lo acordado hasta ahora con el Gobierno. Pero sería incomprensible que lo convirtieran en inamovible. Tercas son, pero no tontas. Saben que los modos y tiempos no dan, y aplazar la refrendación pone en riesgo todo el libreto. (Publica El Espectador)
¿Qué buscan? O tener margen en la negociación de los muchos pendientes, o inducir una constituyente a posteriori, entendiendo que, como se propuso aquí hace dos semanas y se discute en diversos ámbitos, plebiscito y constituyente no son incompatibles sino complementarios.
En todo caso, el presidente Santos debe saber, con su proverbial cálculo, que ganar el plebiscito le daría la llave del Nobel, pero el reacomodo institucional con un nuevo pacto social le abre las puertas de la historia.
Si Santos mira más allá de junio en Colombia y de octubre en Oslo, entenderá que actualizar (que no refundar) y reestructurar (que no demoler) los ya vetustos acuerdos constitucionales vigentes le permitiría al país soñar con solidez política, dignidad judicial, eficiencia en control estatal, pero, sobre todo, con disminuir la desigualdad que está en la genealogía de todos nuestros males…
Y cimentar los acuerdos de La Habana para que no se queden en disminución transitoria de acciones visibles de guerra. Porque no faltan los miopes que quieran enarbolar banderas desuetas, como el Eln, convertido de súbito en machito de esquina, desconociendo que ahora el país, que ha probado las mieles de la tregua, es más sensible y menos tolerante a actos violentos.
La obcecación de las Farc con el referendo —a menos que sea jugada táctica— y del Eln con sus ínfulas tardías —así sean fuegos de artificio como en Casanare— dejarían a todos haciendo cuentas como la lechera.
No es hora de bravuconadas de ninguna de las partes. Y que el Gobierno, con mano firme, no pierda la compostura con trinitos pendencieros. Templanza…