Periódicos y tecnologías móviles intentan evitar errores del pasado

Por Summer Harlow/M&M. (]Vía Knight Center)
Aunque la mayoría de las noticias en línea todavía se leen a través de computadores más que en aparatos móviles, los lectores digitales (e-readership) estilo iPad están al alza, con las noticias como el principal contenido accesado vía iPads o iPhones.

Y con el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch, planeando la puesta en marcha de un diario a nivel nacional disponible exclusivamente en dispositivos móviles, como computadoras portátiles con pantalla plana (tablets) y teléfonos celulares, ahora es el momento para que las compañías de periódicos comiencen a enfocarse en cómo hacer un mejor uso de la tecnología móvil, a fin de no cometer los mismos errores que se cometieron con Internet, escribió Alan D. Mutter, de Editor & Publisher.

En la década de 1990, escribió Mutter, los periódicos desplegaron todo su contenido en la red, básicamente en el mismo formato que la versión impresa, y se dio acceso gratuito. “Al no ver mucho sentido en la publicidad en Internet, la mayoría de los editores otorgaron avisos gratis a sus anunciantes en la versión de papel, lo que les enseñó a no darles mayor valor”. Al final, esta situación trajo como consecuencia el que los suscriptores que pagaban para leer noticias se cambiaron a la versión gratuita en línea, mientras que una menor circulación significó a la vez menos anuncios de publicidad.

“Ahora que el cambio a aparatos móviles está dando a los editores su más reciente oportunidad de rehacer las cosas, ellos están haciendo exactamente los mismo que hicieron en la red con la esperanza de lograr un resultado diferente”, escribió Mutter. “Con pocas excepciones, las aplicaciones móviles lanzadas por los periódicos hasta la fecha no hacen más que reproducir el mismo contenido de la versión impresa y de sus sitios web. Además de ser gratuitas para los usuarios, las aplicaciones tienen poca publicidad. Más aún, las aplicaciones no están haciendo nada para atraer a los dos tercios de la gente que no lee periódicos”.

Este año se supone que es el Año de las Tablets, con las ventas de estas computadoras planas en Estados Unidos que se espera alcancen a 70 millones en 2011 y 2012, lo que significa que aún más lectores de periódicos impresos migrarán a las noticias digitales, informó el Laboratorio de Periodismo Nieman.

La aplicación de iPad para el New York Times ya ha alcanzó las 1,5 millones de descargas desde su lanzamiento en abril, según Beet.TV. Mientras tanto, el lanzamiento del periódico The Daily, de Murdoch, en iPad, se ha retrasado, dijo el Guardian.

Reconociendo la importancia de las nuevas ideas para rejuvenecer la industria, el concurso Associated Press Managing Editors Innovator se está expandiendo para otorgar reconocimientos a los periódicos una vez al mes en vez de una vez por año.
Fuente:http://knightcenter.utexas.edu/es/node/4268

Cibercolombiano

Si.Crecemos. Y no de cualquier manera. La actividad en internet ha aumentado de tal suerte que ha puesto al país en posiciones de vanguardia en cuanta medición internacional hay sobre el uso de la red.

Por Mario Morales

Publica revista Credencial

(Fotografías: Camilo Devis )

Dicen que el consumo y el acceso a la tecnología en Colombia están disparados. A continuación, un informe especial con lo último en cifras, análisis y declaraciones.

(Fuentes: MinTic, Socialbakers, Juancmejia.com, Crcom, EGM, Lanix, Dinero.com, DANE, Ipsos Napoleón Franco, IAP)

-En promedio, el colombiano gasta mensualmente $54.100 en telefonía celular.

-En promedio, el colombiano gasta mensualmente $30.000 en televisión por suscripción.

-En promedio, el colombiano gasta mensualmente $24.400 en internet.

-8 de cada 10 usuarios se conectan a internet 4,3 horas diarias. Y un usuario promedio pasa 2 horas y 12 minutos conectado.

-Las páginas favoritas de los colombianos son Facebook (87,95%), Twitter (54,42%), Youtube (46,36%), LinkedIn (31,22%), Pinterest (6,32%) y Foursquare (4,98%).

-Lo que los colombianos más compran por internet: teléfonos móviles (56%), ropa (54%), conexiones a internet para el hogar (45%), CD o DVD (41%), computadores personales (36%).

-Los aparatos que prefieren los colombianos: 57% de los consumidores elige el computador de escritorio; 50%, smartphones; 11% prefiere ultrabooks; 8%, notebooks.

-79,8% de colombianos tiene algún tipo de acceso a internet.

-A septiembre de 2012, el número total de suscriptores a internet en el país llegó a 7’037.241.

-Hay 48’699.217 colombianos abonados en servicio de telefonía móvil. De ellos, el 49,78% tiene teléfonos inteligentes.

-Edad promedio de la gente que más entra a internet: de 12 a 24 años; es decir, un 84,7%.
-Aplicaciones más usadas por los colombianos: Tap Tap Revenge 3.0, Traffic Rush, WhatsApp Messenger, MotionX GPS, WritePad, Tap Tap Revenge, Radio Colombia, Rat On The Run y App Box Pro.

-Los colombianos usan internet para: comunicación (78,7%), obtener información (74,3%), educación y aprendizaje (62,1%), actividades de entretenimiento (65,7%).

-Colombianos registrados en redes sociales: Facebook (87,95%), Twitter (54,42%) y Youtube (46,36).
¿Cuáles son los correos electrónicos favoritos de los colombianos? Outlook (antiguo Hotmail): 77,43%, Gmail: 70,84%, Yahoo: 37,2% y otros: 19,76%.

-El 74% de los colombianos tiene un computador en la casa.

-El 39,7% de los colombianos oye radio a través del celular.

-El 30% usa el computador para ver películas.

-El 16% hace compras por internet.

-La publicidad en internet creció un 15,32% durante el año pasado.

¿Qué tan digitales somos los colombianos?

Las internacionales

Medir lo que pasa en la red no es tan sencillo, tanto por la diversidad como por la profusión de canales, plataformas, aplicaciones y contenidos que inundan cada vez más el ciberespacio. Se habla de unos 800 millones de sitios web en la actualidad y de unos 2.400 millones de usuarios, que equivalen al 34,3 por ciento de la población mundial, según el Internet World Stats.

Es con ese estudio, en el que Colombia aparece con 26’936.343 usuarios de internet a junio de 2012, como iniciamos con los sorprendentes resultados de nuestro país en el ámbito internacional.

En el escalafón del Web Index Scores, que se ocupa de establecer la influencia que internet tiene en la vida de las personas, y con una muestra de 61 países, Colombia ocupa el puesto 26 con un índice de 53,86, no muy lejos de las naciones desarrolladas y de otras de la región, que tienen un mayor índice de desarrollo económico.

En la más reciente medición del índice de desarrollo de las TIC, que anualmente realiza la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que es un ente de la ONU, Colombia ocupa el puesto 76 entre 152 países, y registra un crecimiento del 3,93 por ciento en relación con el año anterior. En los primeros lugares se mantienen Corea y Suecia. Este índice es, antes que nada, un reflejo de nuestros avances en la sociedad de la información con base en indicadores de infraestructura, uso y posibilidades de acceso. Si bien esta clasificación también la dominan los países más avanzados, el estudio deja en claro que buena parte de los del tercer mundo están en plena ebullición tecnológica y un creciente dinamismo.

En las redes sociales

En uno de los ámbitos digitales en los que Colombia crece más fuertemente es, sin duda, Facebook. En las mediciones que presenta Socialbakers, por ejemplo, Colombia ocupa el puesto 15, con 17’685.920 cuentas, creciendo en más de 1’100.000 usuarios en los últimos seis meses, y sólo es superada en Centro y Suramérica por Brasil, México y Argentina. El crecimiento sostenido del país en esta red social habla de una penetración del 40,01 por ciento. Como es previsible, el grupo que más crece está en el rango de 18 a 24 años de edad, y tiene cerca deseis millones de usuarios. Le siguen los usuarios entre 25 y 34 años. Las mujeres con cuenta alcanzan el 51 por ciento frente al 49 por ciento de los varones. En cuanto a marcas, Juan Valdez es la que mayor número de seguidores tiene, alcanzando cerca de 1’200.000 fans. Por ciudades registradas, Bogotá llega a 6’112.000 usuarios; Medellín a 2’168.000; y Cali a 883.500.

Facebook como sitio web también es el más visitado por los colombianos, seguido por Google-Colombia, YouTube, Google-Global y Windows Live, mientras que Twitter ocupa el séptimo puesto.

Twitter

Según el más reciente informe de la firma Semiocast de Francia, ya se superó el listón de los 500 millones de usuarios mundiales de Twitter. Colombia se ubica en la posición 12 con cerca de ocho millones de cuentas, aunque es necesario aclarar que los estudios anteriores señalan que entre el 27 por ciento y el 50 por ciento de estas se consideran inactivas, teniendo como referencia la actividad registrada en los últimos tres meses. Nuestro país está por encima de Argentina y Chile. En cuanto a la actividad en esta red social ocupamos la posición diez en Latinoamérica con un 16 por ciento de usuarios activos. Holanda es el país líder. Para la última semana de marzo los usuarios que más seguidores tenían eran Shakira, con más de 20 millones y medio, y Juanes con más de 7’400.000. En cuanto a los medios, Noticias RCN tenía más de 2’500.000 y Noticias Caracol más de 2’300.000.

El uso de internet

El 79,8 por ciento de colombianos utiliza internet, según encuesta de Ipsos Media CT. El mayor rango, por encima del 94 por ciento, está en las edades de 15 a 17 años y de 18 a 24. Donde menos se usa es en el rango de 45 a 55 años con un 55,9 por ciento. El 82,1 por ciento de los hombres la usa, frente a un 77,6 de las mujeres. En cuanto a estratos, el cinco es el que más se conecta, con el 94,5 por ciento, y el que menos lo haces es el 1, con el 71,6 por ciento. Pero más de la mitad, el 54 por ciento, dice utilizarlo todos los días.

Sobre los consumos de internet en Colombia, un estudio de ComScore mostró que un usuario promedio pasa dos horas y 12 minutos diarias. La tercera parte de ese tiempo lo invierte en redes sociales, el 15 por ciento en entretenimiento, el 7 por ciento en emails, el 8 por ciento en chats y el 36 por ciento en buscar información.

En publicidad

En cuanto a inversión publicitaria en medios digitales durante el primer semestre de 2012, esta estuvo cerca de los 60.000 millones de pesos, según un informe de la firma Prices Waterhouse Coopers, que tuvo en cuenta a 30 medios y 18 agencias. El crecimiento fue del 12,23 por ciento con respecto al mismo período del año anterior. Y según el reciente reporte de IAB, la inversión en este tipo de medios creció en un 15,32 por ciento durante todo 2012 con 145.729 millones de pesos, frente a los 126.366 millones de pesos que se invirtieron en 2011.

Los riesgos

Según Kasperski, el 39 por ciento de los usuarios en Colombia ha sido víctima de algún ataque durante el año, lo que ha puesto a nuestro país a la cabeza de las naciones suramericanas en inseguridad informática.

Twitter ¿imparable?

Hace seis años era sólo un proyecto de investigación. Hace tres, cuando llegó al país la versión en español, no era más que una novedad para tecnófilos. Pero desde entonces Twitter se ha venido tomando, como por asalto, todas las instancias de nuestra cotidianidad. El columnista y catedrático Mario Morales le da una mirada a ese mundo que se expresa en 140 caracteres.

Por Mario Morales

Publica Revista Credencial.

(Un Twitter mal interpretado puede dar lugar a malos entendidos que luego son difíciles de remediar)

El rápido crecimiento de cuentas, seguidores, aplicaciones e interacciones dan para pensar, como creen los más optimistas, que en Colombia hay unos seis millones de usuarios, si bien, como sucede en el resto del mundo, cerca de la tercera parte de las cuentas pueden estar inactivas.

Ninguna red crece con el vértigo que lo hacen los trinos, esa metáfora de la inmediatez, la espontaneidad y el tiempo social que caracterizan a Twitter, pensada para narrarse en apenas 140 caracteres. El epítome de la concreción, de lo breve y de lo fugaz.

Esa caracterización, en vez de ser una limitante, representa un nuevo reto en la forma de comunicarse en el nuevo siglo como lo prueba el hecho de que ni celebridades del corte de Shakira o Juanes, o políticos como el presidente Santos, el expresidente Uribe o el alcalde Petro, los periodistas, activistas, artistas y ciudadanos del común se hayan podido sustraer de la atracción que ejerce esa conversa pública potenciada por el creciente uso de tabletas, teléfonos móviles o computadores portátiles.

Y hemos recorrido de manera desacompasada todas las etapas: sorpresa, desprecio, temor, indiferencia, curiosidad, capacitación y especialización ante esta herramienta ―que no un medio― que ha hecho posible el milagro de devolver a la horizontalidad la conversación entre poderosos y ciudadanos, periodistas y audiencias, estrellas del espectáculo y admiradores. Esa relación propicia una retroalimentación en tiempo real que incide en las prácticas políticas, comunicativas y artísticas en la medida en que logran interpelarse mutuamente.

Twitter cambió drásticamente desde que el star system y los políticos abrieron y promovieron sus cuentas porqueentendieron sus posibilidades y sus lógicas; entonces se volvió famoso, comenzó a tener good will y cierta aureola entre las audiencias adultas y pretendidamente cultas.

El contagio por el voz a voz y las experiencias exitosas hicieron el resto; el resultado fue el advenimiento de eso que los teóricos de las narrativas digitales, como Howard Rheingold, habían previsto: las multitudes inteligentes.

Hay nuevas formas de relación entre políticos y electores, nuevas formas de gobernar y hacer campaña, nuevas formas de cubrimiento y acceso a la información, nuevos modos de convocatoria que han suscitado movilizaciones inmensas… Pero también ha servido como plataforma de mercadeo para empresas, marcas y personas que viven de su imagen, de su nombre o de sus acciones. Todo ello ha suscitado nuevos vínculos y análisis y resultados muy diferentes que apenas estamos comprendiendo.

Pero todo cambió…

Al principio Twitter era pura conversa pública, chat en tiempo real. Luego fue forma de expresión de lo que pensamos y después plataforma para narrar los sucesos en nuestro entorno. Cuando las estadísticas reseñaron que la segunda mayor actividad de los cibernautas era visitar redes sociales después de consultar el correo y antes de leer noticias, llegó la fiebre de los seguidores y esa suma se convirtió, al tiempo que en otra hoguera de las vanidades, en el valor central a la hora de clasificar usuarios, grupos o empresas de manera comparativa, aprovechando que las interfaces están concebidas desde el punto de vista de la exposición cuando no de la exhibición. Aparecieron, para goce y envidia de unos y otros, las mediciones y clasificaciones.

Hoy, detrás de cada trino, de cada nuevo follower, de cada mención, de cada hashtag o etiqueta de un tema público, o de cada retweet o reenvío de un trino de otro, estamos construyendo una imagen que nos ‘vende’ en el ciberespacio, que nos ubica en un escalafón volátil que se ha convertido en una espiral de vértigo para quienes viven de esa imagen pública, como los políticos, los periodistas, los activistas, los empresarios de todos los niveles y hasta quienes lo hacen por engordar su ego.

Desde el avatar, concebido como una foto o una figura representativa, el perfil biográfico o los enlaces hasta el número de seguidores o de menciones, frases geniales, axiomas o aforismos van constituyendo un capital simbólico con el explícito propósito de seducir. En esa dirección subsisten algunos de esos escalafones que miden de manera exclusiva la cifra de followers. Ese fenómeno de usuarios fantasmas, procurados por robots o por intermediación monetaria, ha sido motivo de denuncias y escándalos, incluso a través del mismo Twitter entre empresas comerciales, marcas, campañas políticas y candidatos en elecciones cruciales.

Por eso los expertos prefieren clasificar a los usuarios, antes que por el número de followers, por otros factores que ayudan a construir la reputación, el valor más codiciado de un usuario en las redes sociales, es decir, su imagen pública, su valor social. La audiencia es necesaria pero al mismo nivel se miden la interactividad y los efectos de cada trino, a través de los modos de compartir enlaces o contenidos, la conversa pública y ese oído permanente para establecer los trending topics o temas de moda.

Las métricas que se han venido implementando buscan establecer si hay transmisión de valor desde lo que trina un twitero a su comunidad. Klout.com, por ejemplo, establece parámetros para medir la influencia con base en el alcance de los mensajes, la difusión de los mismos y la importancia de los seguidores.

Antes sonaba poético. Se decía que Twitter era así como la vida: espontáneo dialógico y experimental. Y así fue o trató de serlo. Pero con la profusión de contenidos, la llegada de más personalidades a la plataforma y la referencia permanente a lo que allí ocurre, uno a veces llega a pensar que Twitter es la vida misma.

3 nuevos escenarios

La Tweetpolítica: el nuevo contacto con los votantes

Si bien algunos políticos colombianos han entendido la lógica de diálogo o y debate por Twitter, la mayoría mantiene el nivel vertical de los medios analógicos en tanto que lo utilizan sólo como una herramienta de emisión y no de doble vía. Aprovechan la importancia de sus seguidores para expresar opiniones que tengan eco nacional, pero no oyen.

La experiencia ha enseñado que una cosa es la red social en la candidatura en busca de apoyos y adeptos, y otra la red social para ejercer el poder. Si creemos que comunicar es gobernar, Twitter cumple de manera eficiente con esa labor directa ―sin medios ni mediaciones― de interactuar con el ciudadano. Su dificultad nace cuando no hay procesos o hechos cumplidos, lo que puede generar confusión, desgaste o una imagen de indecisión o carente de convicciones. Una cosa es decir o debatir en la red y otra muy distinta es decidir al calor de las controversias.

El contacto directo con las audiencias, como entendió el presidente Obama, que al comienzo de su gobierno había suspendido ruedas de prensa, no debe ser excluyente con otros medios o periodistas que tienen la capacidad de avalar contenidos de calidad. Por otro lado, la red le abre espacio a la veeduría ciudadana, al escrutinio público y a la posibilidad de crítica.

Un Twitter mal interpretado puede dar lugar a malos entendidos que luego son difíciles de remediar. El manejo personal de la cuenta o por parte de allegados adquiere entonces un carácter de profesionalismo que se pone a prueba en cada trino.

El Tweetperiodismo: muuuucha información

Twitter le ha servido al periodismo de manera eficiente en el feedback con sus audiencias, en la interacción con ellas, a veces asumidas como fuentes y también para establecer tendencias, intereses, corrientes de opinión o de carácter informativo.

En las actuales condiciones de acumulación informativa, la figura del periodista recobra su valor proverbial, en tanto que la sociedad requiere de quien le sistematice, jerarquice, enfoque y le ayude a entender lo que está sucediendo, de manera profesional.

También ha resultado efectivo en la labor de difusión de contenidos, eventos o coyunturas en aras de alcanzar, en esa constante pelea con el tiempo, la calidad periodística.

El Tweetciudadano: un hombre común… con voz

Ya parecen insuficientes los nombres y apellidos. Ni siquiera acompañados de un documento de identificación. Poco a poco nos hemos venido colgando perendengues que hablan de nuestra ubicación, de la forma de encontrarnos, de relatarnos, de contarnos como somos, como aparentamos ser, como queremos ser vistos o como queremos proyectarnos. Por eso vamos incorporando a nuestras señas de identidad números celulares, pings, cuentas de chats y de redes sociales como Facebook y Twitter. Con ellas el ciudadano tiene voz, a veces más potente que la de los líderes de opinión. Con las redes sociales el ciudadano ‘cuenta’ en todos los sentidos del término; tiene un nuevo poder que está aprendiendo a manejar y hay que escucharlo. En esa conversa se están gestando los nuevos modos de decir y los nuevos relatos que hablan de de lo que somos y de lo que pensamos.

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