por Mario Morales | Sep 10, 2019 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
Que todo lo que está mal es susceptible de empeorar lo demuestra este país en sus fronteras, regiones y hasta en su capital. En un chasquido pasamos o volvimos a estar con los pelos de punta mientras vemos cómo el crimen y los delincuentes de todas las calañas se enseñorean con una soberbia sin antecedentes.
Como si no fuera suficiente con el éxodo venezolano y la crisis comercial, los juegos de guerra fronterizos son la moneda de cambio por el culiprontismo de este gobierno al ofrecerse “pá´ las que sea” en la idea estadounidense, (por eso tanta visita dizque honrosa), de derrocar la dictadura en el hermano país. Una cosa es ser solidario y otra ofrecerse como teatro de operaciones, en medio de la “diplomacia del micrófono” al decir del nuncio apostólico.
Como si la prioridad del gobierno no fuera atajar la bola de nieve en la que se les están convirtiendo las trizas en que quisieron convertir el proceso de paz, como lo prueba la inestabilidad en plena campaña electoral, que ya deja seis víctimas mortales y una cadena interminable de amenazados y miedos ciudadanos en los territorios. Razón tiene el defensor del pueblo al achacarle esta incertidumbre al lenguaje de odio que se volvió estrategia para politiqueros, manzanillos y candidatos fletados.
De esa táctica western no escapa ni la capital de la república, ahora escenario de duelos de mafiosos y bandas criminales que se enfrentan a plena luz del día con armamento pesado, o dejan entre las sombras mensajes escalofriantes con cuerpos descuartizados.
Ni en lo nacional, regional o local parece haber oídos para el clamor popular, como dicen las encuestas, para que alguien algo para trancar la inseguridad… Duque anda ocupado con el maquillaje a la presidencia, cambiando funcionarios de segundo orden; gobiernos territoriales tratando de amarrar su legado y Peñalosa despilfarrando el erario en publicidad para mejorar su imagen, confundiendo las migajas de pintura y cemento con eficiencia, en contravía de una ciudad trancada y deteriorada, en cuyas calles uno ya no se puede ni parar… De mal en peor.
por Mario Morales | Feb 26, 2019 | Blog, Ética, Opinión
por Mario Morales | Feb 19, 2019 | Blog, Opinión, PatriaBoba.com
Por Mario Morales
Hasta el momento, el gobierno Duque la había tenido relativamente fácil a la hora de tomar decisiones. Anunciar medidas a manera de globo de ensayo y luego echarse para atrás como sucedió con la reforma tributaria o el plan de Desarrollo, ha tenido un costo en favorabilidad que luego pudo corregir. O reaccionar como lo hizo frente al criminal atentado de la Escuela General Santander o anta la dictadura en Venezuela, en lo atinente a su cacareado “cerco diplomático”, recogía el sentir mayoritario de la opinión pública y del país político. (Publica el Espectador)
En ambos casos le ayuda la falta de un plazo perentorio frente a eventualidades que se juegan en la amenaza verbal, antes que en acciones inminentes, como desconocer los protocolos con el ELN o jugar a la ambigüedad sobre la venida de cinco mil soldados estadounidenses, como quedó expuesto en la entrevista (o perfil) con la Voz de América.
Dilatar o esquivar sirven para bajar la temperatura a la agenda, alinearse con las corrientes de opinión o para navegar en las aguas de la incertidumbre.
Pero la urgencia de la sanción presidencial de la ley estatuaria de la JEP, cuyos plazos corren, lo tienen contra las cuerdas, azuzado por voces estridentes o marrullerías del Centro Democrático, el tonito mandón de los trinos de Uribe y los comunicados a tres bandas del Fiscal General. Ya no podrá seguir jugando al gato y al ratón.
Pero más allá de si, como se ha dicho, seguirá siendo obediente frente al furibismo, la respuesta de Duque lo pone de frente con la historia.
No se trata de una decisión para ambientar la galería; es la diferencia entre el pasado y el futuro del país. Entre el pantano de las componendas y las conveniencias de quienes se alimentan de la confrontación y la incertidumbre, y una normativa que cobija a quince mil colombianos, entre exintegrantes de las Farc, agentes del Estado y civiles, pero que se extiende a la convivencia del resto de connacionales.
Se trata de doblar la página o regodearnos en el odio y la venganza del siglo pasado.
por Mario Morales | Feb 13, 2019 | Blog, Com. Política, Opinión
Por Mario Morales
De veras, ¿la visibilidad por los hechos coyunturales con Venezuela y el debate por los protocolos con el Eln son suficientes para erigir al canciller como ministro estrella? y, peor aún, ¿eso ya le da patente para autonominarse como aspirante a la Presidencia? (Publica El Espectador)
Es cierto que las calidades y méritos no son el común denominador de quienes rodean al actual Gobierno, como lo demuestra el pobre balance de ministros y funcionarios de primer nivel, lo que reclama la revisión urgente de logros, pendientes y desaciertos que hacen parecer la actual administración como si estuviera en interinidad; pero de ahí a pensar que, y supongamos que así es, el simple cumplimiento de las tareas lo inviste de liderazgo y calidades para dirigir los destinos del país quiere decir que la vara está demasiado baja.
O ¿va a ser más importante el tonito, la intransigencia y la invocación de la mano dura? Por ese camino de las poses o convicciones altisonantes e inamovibles es que el país produce miedo. No es sino ver la interpretación tergiversada, engañosa o agresiva que están tomando las voces de quienes ocupan cargos de cualquier nivel, o aspiran a hacerlo, como prueba de que conocen y aplican, a ultranza, “la doctrina” y que pueden llegar a ser más papistas que el papa.
Contrasta la disculpa peregrina del canciller, aludiendo que se trataba de una respuesta jocosa, con la responsabilidad política que su aspiración genera desde el cargo donde está, y que fundamenta el proceso preventivo que ya inició la Procuraduría.
Ya estuvo suficiente de actuaciones, declaraciones o publicaciones basadas en ambiciones personales, delirios, insultos o engaños, como el caso de quien está (o estaba) llamado a dirigir el Centro de Memoria Histórica, para después salir con retractaciones a las malas, como si la honra de las personas y la suerte del país se pudieran refundar con el pretendido “borrón y cuenta nueva”.
Es verdad que ese culiprontismo verbal de quienes nombran y quienes son nombrados los está retratando, o delatando, mejor que cualquier perfil. Pero ya son seis meses. En serio…
por Mario Morales | Feb 6, 2019 | Blog, Com. Política, Opinión
Le ha faltado coherencia al gobierno Duque en torno a sus acercamientos con el Eln. Una cosa es que haya querido guardar sigilo y confidencialidad en las gestiones de por lo menos cuatro emisarios, y otra que se contradiga y quiera taparlas con mentiras. (Publica el Espectador)
Ese sigilo era comprensible para evitar ruidos innecesarios en las conversaciones preliminares, como para no generar falsas expectativas en la opinión pública.
Era suficiente con que se hubiese desmarcado temporalmente de esas intenciones de dialogar a raíz del inhumano atentado a la Escuela General Santander y el país lo hubiera entendido.
Lo que no puede pasar es que, para generar la idea de firmeza y marcar positivamente en encuestas de percepción, quiera tapar la luz del sol.
Etiquetar negativamente, como se conoce en propaganda política, las gestiones de Angelino Garzón, Everth Bustamante y funcionarios cercanos como Jorge Mario Eastman y Rafael Guarín, si nos atenemos a declaraciones de Pablo Beltrán, genera desconfianza, incredulidad y quita sustento a posteriores intentos tanto en el apoyo popular como de países mediadores.
Como lo piden la Iglesia y diversos sectores, el presidente debe dejar atrás la estrategia lingüístico-política y salirse de denominaciones ambiguas frente a la paz y determinar una agenda con condiciones específicas y delegados responsables alejados de la piromanía verbal del comisionado de Paz. Sobre todo, ahora que el Eln comienza a entender la monumentalidad del error cometido con el atentado terrorista y dice estar dispuesto a renegociar protocolos. Todo ello sin que cese la presión militar del Estado.
El segundo frente que no debe descuidar es el del cumplimiento de los acuerdos con las Farc, que puede degenerar en combustible para las guerrillas marginales.
Y el tercero es desarticular cuanto antes las disidencias, que ya suman 2.700 integrantes, y bandas criminales que se autorrotulan como paramilitares en el Catatumbo, Arauca, Bajo Cauca y el sur del país.
La firmeza está en las decisiones que hay que tomar y en la coherencia con ellas, no en la vocinglería que es efímera e impredecible.
por Mario Morales | Ene 29, 2019 | Blog, Com. Política, Opinión
Sea porque es verdad o por burda estrategia, ya suena más que preocupante la disculpa reiterada del Gobierno de que no sabía.
O los funcionarios son unos acomodados ante el fortuito cambiar de los tiempos, o no tienen idea de dónde están parados.
A través de una técnica al estilo del propagandista y exasesor de Trump Roger Stone, en la que el consejero de Seguridad John Bolton muestra al mundo el casi único apunte en su libreta de mano, nos vinimos a enterar de la idea de traer 5.000 soldados a nuestro suelo, sin que el Gobierno tuviera la menor idea al respecto. Y como para que no quedaran dudas de la amenaza, medida disuasiva o apoyo logístico, dependiendo de quién la mire, también intempestivamente nos enteramos todos de la “visita” de Mark Stammer, quien comanda el Ejército sur, uno de cuyos objetivos es combatir las amenazas. ¿El Gobierno lo invitó o fue notificado?
Tampoco sabía el Ejecutivo (aunque uno no acierta qué creer con los dimes y diretes de cada comunicado a cuál más contradictorio) de las gestiones de Everth Bustamante con los voceros del Eln en Cuba. ¿Tampoco sabía de los acercamientos de Angelino Garzón? ¿Es ignorancia o soberbia de creer que los únicos procesos de paz válidos son los propios?
Con la misma aparente ingenuidad de no tener conocimiento responde el comisionado de Paz, Miguel Ceballos, acerca de los protocolos en caso de desistimiento de los diálogos con los elenos, remata diciendo que se enteró por el debate. Menos mal que, según dicen, es un estudioso y aplicado funcionario (!¡).
Hace dos semanas fue el mismo presidente Duque quien dijo desconocer la existencia de los informes sobre asesinatos de líderes sociales en años anteriores. Tampoco parecían conocer a, por lo menos, cinco funcionarios, que luego han tenido que desnombrar. Y la lista sigue…
Una de dos: o hay una doble agenda que ocultan con pretextos torpes, o realmente no están preparados para tomar las riendas del país. Preguntarlo quizás sea ocioso porque ya sabemos la respuesta.